La niebla en el mar

La niebla es uno de los mayores peligros que nos podemos encontrar en el mar y es causa de muchas varadas y abordajes. En Oceánica, tu escuela náutica en Valencia, te enseñamos a manejarte de forma segura en niebla y mucho más.

La niebla es una nubosidad tan baja que llega a estar en contacto con la superficie de la tierra/mar o a muy poca altura sobre ella. Cuando la visibilidad es menor a un kilómetro decimos que hay niebla. En niebla muy espesa la visibilidad se reduce a menos de 50 metros. Según las condiciones de visibilidad distinguimos entre:

–       Niebla: Visibilidad menor a 1 kilómetro.

–       Neblina: Visibilidad entre 1 y 2 kilómetros.

–       Bruma: Visibilidad mayor de 2 kilómetros.

–       Calima: Disminución de la visibilidad por partículas sólidas en la atmósfera. Aunque  no es considerada como niebla.

Niebla marina o de advección

La niebla se forma por un aumento de vapor de agua en el aire que se enfría hasta llegar al punto de rocío o saturación. Para que se forme la niebla es necesario que haya una humedad relativa cercana al 100%, que exista en la atmósfera polvo suspendido donde se pueda condensar la humedad del aire, que haya un viento muy suave y que exista una inversión térmica que favorezca los movimientos verticales descendentes del aire (alta presión o anticiclón). Cuando aumenta la velocidad del viento, existe gradiente térmico y se ha desplazado el anticiclón, de manera que la niebla se eleva y desaparece formando estratos en el cielo.

La verdadera niebla de mar es la niebla de advección. Se produce cuando el aire húmedo y cálido se mueve por encima de la superficie de agua fría. El vapor de agua que está suspendido en el aire cálido se condensa al enfriarse al contacto con la temperatura fría del agua y forme pequeñas gotitas. A la temperatura a la cual ocurre la saturación se la conoce como punto de rocío.

Niebla terrestre o de radiación

En tierra se produce la niebla de radiación. La niebla de radiación se forma sobre la tierra en noches de altas presiones y cielos despejados. Aparece cuando se radia el calor de la superficie terrestre y éste se pierde en el espacio, provocando que la superficie de la tierra se enfríe y enfríe a su vez el aire cercano al suelo condensando la humedad en millones de gotitas. Por la mañana, el calentamiento del sol vuelve a disipar la niebla.

Este tipo de niebla puede descender hasta llegar a aguas costeras y una vez en contacto con el mar más cálido, el aire se calienta y empieza a ascender hasta disipar la niebla. Por tanto, es muy probable que en puerto o fondeados estemos rodeados de niebla y alejándonos hacia mar abierto esté totalmente despejado.

Niebla de montaña o niebla orográfica

Las nieblas orográficas no afectan a la navegación. Se producen porque al ascender una masa de aire húmedo sobre la ladera de una montaña va disminuyendo su temperatura hasta alcanzar la temperatura de punto de rocío.

¿Cómo actuar en caso de niebla?

En caso de niebla, lo más importante es mantener una constante vigilancia visual y auditiva reduciendo la velocidad de la embarcación para poder tener el suficiente tiempo de reacción en caso de una posible situación de colisión o abordaje. Las distancias son difíciles de calcular y el sonido al ser amortiguado por la niebla hace difícil saber su procedencia, especialmente con niebla espesa. También debemos encender las luces de navegación, emitir las señales sonoras obligatorias, poner en marcha el  radar o el AIS si los llevamos instalados a bordo y activar sus funciones de aviso de riesgo de abordaje. Parar inmediatamente la arrancada o reducir la velocidad a la mínima de gobierno en caso de escuchar señales o detectar en el radar o AIS lel blanco de otro barco a proa del través.

      

             Imágen radar y AIS con barcos próximos. Una ayuda muy valiosa en niebla

Para evitar situaciones de riesgo es mejor separarnos de las zonas de mucho tráfico comercial o zonas de recalada. Por supuesto, evitar las zonas de separación de tráfico, siempre más transitadas.

Afrontar una tormenta en el mar

cumulonimbo

tormenta

En Oceánica, tu escuela náutica en Valencia, te enseñamos a capear o correr un temporal que pueda sorprenderte en el mar, pero sobre todo a evitarlo con la prevención adecuada.

En cualquier temporada, pero especialmente en verano, es muy seguro salir a navegar con nuestra embarcación por el Mediterráneo. Sin embargo, tenemos que tener en cuenta, que de manera inesperada, puedo sorprendernos una tormenta y aunque sea verano, ésta puede llegar a ser incluso más peligrosa que una de invierno. Si esto llegara a ocurrir, cada miembro de la tripulación debe estar preparado para saber cómo tiene que actuar. Lo normal es que sólo nos de un pequeño susto o nos haga pasar un par de horas de incomodidad y nervios.

Lo más peligroso de estas tormentas es que se forman en un tiempo muy corto y por esa razón suelen ser inesperadas, aunque haciendo un seguimiento frecuente de los canales meteo no nos sorprenderán. Además, con una normal observación del cielo las vamos a identificar con antelación suficiente por el rápido crecimiento de las nubes de tormenta. Para que éstas puedan formarse es imprescindible que la atmósfera esté llena de humedad, que haya una masa fría en altura  y que la elevada radiación del día posibilite la formación de nubes de desarrollo vertical, con un tono muy oscuro y en forma de yunque, los “cumulonimbos congestus”, que llegan a la troposfera con más de 10 km de desarrollo vertical.

Las tormentas de verano suelen ser de una duración corta, pueden durar aproximadamente un par de horas. El problema, es que tienen una gran virulencia, llegando a alcanzar vientos de gran intensidad  y generando oleaje incómodo. Además, esta lluvia puede traernos fuertes granizadas producidas por las bajas temperaturas de estas nubes en altitud.

Así, si mientras estamos en el velero casi parado en una calma completa vemos que empieza a soplar una placentera brisa y al mismo tiempo se apaga de color el cielo, se vuelve gris o vemos crecer los cumulonimbos, oscureciéndose el horizonte, podemos interpretar que se avecinan problemas.

Esto puede ser un peligro, ya que si estamos navegando a vela y no somos muy expertos, nos puede engañar; podemos sacar todo el trapo y el spi para ir a más velocidad y dejar la tormenta atrás, pero en menos de quince minutos el viento empieza a girar con mucha más fuerza y nos obliga a recoger todas las velas que habíamos desplegado y navegar solo con un tormentín.

Debemos ir con mucho cuidado y siempre intentando anticiparnos a los cambios de viento, ya que contamos con muy poco tiempo para sacar la génova, el spí y entangonarlo y en caso de alcanzarnos para volverlo a recoger, enrollar de nuevo la génova y coger rizos en la mayor, arriar la  mayor e izar el tormentín. Además de todo esto, deberemos recordar la maniobra de hombre al agua, repasar todos los chalecos salvavidas y guardar todo aquello que tengamos por el medio que pueda caer al suelo y entorpecer alguna maniobra. Si presumimos que nos puede pillar lo mejor será preparar el barco, dejar un tormentín, trincar y asegurar todo a son de mar y recibir la tormenta con seguridad. Tener a mano un ancla de capa por si es necesario correr la tormenta en vez de capearlo.

Poco a poco, en unas dos o tres horas, la tormenta desaparece de la misma forma en la que se formó, o sea de manera repentina. En ese momento nos quedará un viento fresco que nos dejará navegar de una manera mucha más placentera y olvidarnos del mal rato que hemos podido pasar.

En Oceánica, tu escuela náutica en Valencia, te enseñamos esto y mucho más.

¡Ven a visitarnos!

 

 

 

Prevenir accidentes al hacer combustible

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Estando en Ibiza este verano asistí al desagradable accidente de un incendio de una embarcación repostando (haciendo combustible se denomina en náutica) que afectó a sus dos ocupantes de forma muy grave y a la embarcación que ardió por completo.
Debemos poner mucha atención a la hora de hacer combustible si queremos evitar accidentes.
Muchos de los pasos a seguir a la hora de repostar son iguales que cuando lo hacemos con el coche. Lo primero que tenemos que hacer es apagar el motor. Además, lo mejor sería que pusiéramos la desconexión de las baterías en posición OFF. Este paso nos aporta mucha tranquilidad ya que de esta manera no habrá nada eléctrico bajo tensión y nos evitamos cualquier tipo de chispazo eléctrico.
Comprobaremos que nadie cerca de nosotros este fumando o con un motor en marcha y de todas formas, deberemos saber dónde está el extintor de seguridad más próximopor si hubiera algún accidente. El extintor tiene que estar en unas condiciones perfectas y además debe llevar todas las revisiones necesarias al día. Hacer esto puede evitarnos graves desastres.
Debemos tener también cuidado con la corriente estática y los chispazos que esta pueda producir. En muchas ocasiones, es nuestra ropa la que está cargada de electricidad estática y conducirnos a algún peligro. Para descargarnos de una carga estática solo tenemos que tocar una zona de metal antes de repostar. Tenemos que estar seguros de que la parte metálica de la manguera ha tocado la de la toma de gasolina. De esta manera cualquier carga estática pasa a tierra en vez de a nosotros. En el accidente de Ibiza parece que la chispa se originó por electricidad estática.
Cuando creamos que ya tenemos todo el tanque lleno, iremos con cuidado de no pasarnos, ya que es muy perjudicial para nuestros mares el vertido de gasolina o gasoil y además mancharemos todo la cubierta y nos tocará limpiarla antes de poder salir a navegar.
Por último, antes de arrancar el motor debemos ventilar el compartimento de éste y la sala donde estén todas las máquinas. Si notáramos un fuerte olor a gasolina o gasoil, tendremos que ventilar todavía más rato para evitar explosiones por chispa y prevenir inhalaciones de gases con hidrocarburos, pues son tóxicos y cancerígenos.
Otros incidentes
Más frecuentes de lo que podemos imaginar son los incidentes que tienen lugar al llenar el depósito de combustible de nuestra embarcación. Nos estamos refiriendo a la confusión de los tapones de agua y combustible o la confusión del tipo de combustible.
Son incidentes molestos y algo costosos pero no peligrosos. Esto es más normal de lo que nos imaginamos ya que el aspecto de los tapones de ambos depósitos es muy parecido, llegando incluso a diferenciarse solo por el nombre puesto en la boca de llenado.
Si por casualidad nos equivocásemos y pusiésemos gasolina dentro del depósito de agua, tendremos que vaciarlo entero pero sin llegar a emplear la bomba eléctrica del circuito de presurización. Dejaremos que caiga todo en los bidones y luego ya los retiraremos en las estaciones de servicio. Si dejamos que la mezcla se decante, el agua irá al fondo ya que la gasolina es más pesada y saldrá antes. Cuando ya tengamos todo el depósito vacío, tendremos que limpiarlo a fondo con detergente y aclararlo las veces que hagan falta. Una vez esté completamente limpio, sin restos de nada, podremos volver a usarlo.
Otro de los errores más comunes es la confusión del tipo de combustible. Debemos tener cuidado de no meter diesel si es gasolina y viceversa. Si nos confundimos tendremos que extraer el combustible por completo y dejar evaporar los gases antes de rellenarlo con el tipo correcto.

Recomendaciones para superar con éxito el atraque en puerto

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En Oceánica te enseñamos a atracar con seguridad en puerto.

Algunos lo reconocen abiertamente, y otros no tanto, pero he aquí un tema que realmente preocupa tanto a aquellos patrones que acaban de obtener su título, como aquellos otros, que a pesar de navegar hace tiempo, no lo hacen con la suficiente frecuencia, o no tienen la oportunidad de practicar maniobras en puerto.

Las condiciones de salida las conocemos pero las de regreso, si la travesía es de algunas horas, nos vienen impuestas; por ese motivo debemos adecuar las decisiones de salir a nuestra experiencia y a la información meteorológica en nuestras primeras salidas.

“Más vale arrepentirse por no haber salido, que hacerlo por haberlo hecho”.

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